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El suicidio representa una de las principales preocupaciones en el ámbito de la salud pública. A pesar de su impacto devastador, sigue siendo una epidemia silenciosa que nadie quiere ver. 

La reciente aprobación del Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025-2027 por parte del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), reconoce explícitamente el ámbito laboral como una pieza fundamental en las estrategias de intervención y prevención.

Este Plan de Acción, promovido por el Ministerio de Sanidad en colaboración con las Comunidades Autónomas y el Centro Nacional de Epidemiología (CNE), ha sido diseñado conforme a las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su objetivo fundamental es reducir y prevenir la conducta suicida en la población, con especial atención a los colectivos en situación de vulnerabilidad. Para ello, establece seis líneas estratégicas orientadas a mejorar los sistemas de información, la sensibilización, la implementación de medidas preventivas y la integración de la prevención en distintos ámbitos sociales.

Una de las novedades más significativas de este plan es la incorporación de la dimensión laboral dentro de la estrategia de prevención. Se reconoce, así, la importancia del entorno de trabajo como un espacio determinante para la salud mental, tanto en su capacidad de protección como de riesgo. En este sentido, se han desarrollado medidas específicas dirigidas a fortalecer la prevención en los lugares de trabajo.

Medidas específicas para el entorno laboral

Se han establecido acciones concretas para abordar los riesgos psicosociales y promover entornos laborales saludables:

  • Considerar la conducta suicida en el marco de la salud en el trabajo (4.7): Se impulsará la elaboración de informes que evalúen la inclusión de la prevención del suicidio dentro de los programas de prevención de riesgos laborales. El objetivo es garantizar que las estrategias de seguridad y salud en el trabajo contemplen esta problemática de manera estructural.
  • Mejorar la prevención de los riesgos psicosociales laborales (4.8): Se reforzará la identificación, evaluación y prevención de los factores psicosociales que pueden incidir en la salud mental de los trabajadores. Para ello, se promoverá la participación en el Grupo de Trabajo Factores Psicosociales de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (CNSST), con el fin de desarrollar acciones específicas y mejorar los protocolos de actuación.
  • Promover la salud mental y la prevención del suicidio en el entorno laboral (4.9): Se fortalecerá la Red Española de Empresas Saludables, impulsando políticas intersectoriales que fomenten la creación de espacios de trabajo seguros, inclusivos y emocionalmente saludables.

Además de estas acciones directas, el PAPS incorpora otras medidas que tienen una proyección indirecta en el ámbito laboral, como la promoción de iniciativas para reducir el consumo de alcohol y sustancias adictivas (4.11) y el fomento de la implementación de autopsias psicológicas en casos de suicidio, incluyendo aquellos ocurridos en el entorno de trabajo (4.13). Estas acciones refuerzan la idea de que la salud mental en el ámbito laboral debe abordarse desde una perspectiva integral y multidisciplinaria.

El reto ahora es trasladar estas estrategias a la práctica. Para ello, resulta fundamental que las organizaciones integren la salud mental como un eje prioritario en sus políticas de prevención de riesgos, fomentando una cultura corporativa que no solo proteja a los trabajadores de factores de riesgo, sino que también promueva el bienestar y el apoyo emocional dentro de las estructuras laborales.

(Este artículo ha sido extraído de Larpsico)

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